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Hay una vida que es superior a la que en la humanidad es normal.  Los hombres no la vivirán en virtud de su humanidad, sino en virtud de algo que en ellos es divino. No debemos escuchar a quienes exhortan a adherirse estrictamente a lo que se piensa, sino vivir de acuerdo con lo más elevado que en el hombre existe; pues por pequeño que esto sea está por encima del resto en fuerza ¡excelencia!

 

Aristóteles

 

A los miembros, aspirantes y simpatizantes de nuestras enseñanzas:

Nuestra actividad se basa en las enseñanzas dadas por los Hermanos Mayores (inmortales) de la Rosacruz Cristiana (moderna) a Max Heindel, quien trabajó duramente para fundar la “Fraternidad Rosacruz Cristiana” en Oceanside California, cuyas enseñanzas están dadas en el libro “Concepto Rosacruz del Cosmos” y otros libros del mismo carácter, escritos por el mismo autor y fundador, Max Heindel. Estas enseñanzas suelen llamarse enseñanzas del “Grial Blanco” para distinguirse de una corriente espiritualmente opuesta, la del Grial Negro ver la Hermandad del Santo Grial” en el libro “Misterios de las Grandes Óperas” de Max Heindel, quienes en la actualidad se esfuerzan en pervertir, torcer y corromper nuestra sagrada ciencia de la cual somos fieles; por lo tanto, se advierte al lector en no caer en esta trampa cuyo origen espiritual e invisible proviene del poder espiritual de la oposición (Satán-Ahriman) o Mefistófeles “ver Fausto”, cuyo nombre significa “mentiroso y corruptor”.

Una Palabra al Sabio.- El fundador de la Religión Cristiana emitió una máxima oculta cuando dijo: “Cualquiera que no reciba el reino de Dios como un niño pequeño no entrará en él” (San Mateo X:15). Todos los ocultistas reconocen la inmensa importancia de esta enseñanza de Cristo y tratan de vivirla de día en día. Cuando una filosofía nueva se presenta al mundo es acogida de diferente manera por las diferentes personas. Una persona se apodera con avidez de cualquier nuevo esfuerzo filosófico tratando de ver en qué proporción sostiene sus propias ideas. Para tal persona la filosofía en sí misma es de poca importancia. Tendrá valor si vindica sus propias ideas. Si la obra satisface sus esperanzas en ese respecto, la adoptará entusiastamente y se adherirá a ella con el más irrazonable partidismo; si no, probablemente arrojará el libro con disgusto, como si el autor le hubiera hecho una injuria personal…

¿Sabía usted que dormir y exponerse a la luz solar están íntimamente relacionados para mantener una adecuada salud?

 

bazoSe conoce que los rayos del sol son indispensables para la vida,  ayudan a que nuestro cuerpo produzca vitamina D (la cual ayuda a nuestros huesos y dientes) ayuda a metabolizar mejor el colesterol, disminuye la presión sanguínea ya que el sol es un vasodilatador muy efectivo que aumenta la circulación de la sangre, mejora la calidad del sueño, ayuda a mejorar el estado de ánimo.

Pero detrás de  este suceso físico una persona clarividente puede  observar que todo este beneficio va más allá de una explicación fisiológica y metabólica, puede ver  que la fuerza vital del sol que nos rodea es como un fluido incoloro, la cual es absorbida por  el cuerpo vital por medio de la contraparte entérica del bazo.

Por medio delespecializa la energía solar incolora que compenetra el espacio, y por medio de un extraño proceso químico la transforma en fluido vital de un hermoso color rosa pálido y circula por los nervios a través de todo el cuerpo denso.

Durante la salud, el cuerpo vital especializa una superabundancia de fuerza vital, la que, después de pasar por el cuerpo denso, irradia en líneas rectas en todas las direcciones,  expulsando a los gérmenes y microbios.

Cuando el cuerpo vital se ha enfermado, cuando la fuerza vital es débil,  esas emanaciones no eliminan tan fácilmente los gérmenes nocivos.

Por lo tanto, el peligro de contraer una enfermedad es mucho mayor cuando las fuerzas vitales son escasa, que cuando se está en robusta salud.

En el estado de vigilia hay una guerra constante entre el cuerpo vital y el cuerpo de deseos.  Los deseos e impulsos del cuerpo de deseos están golpeando constantemente el cuerpo denso, incitándole a la acción para gratificar el deseo, sin tener para nada en cuenta los daños  que pueden producirse en el cuerpo.

Por otra parte el cuerpo vital, no tiene más interés que reservar del vehículo denso, siempre está tratando de conservar las energías almacenadas en el cuerpo denso. Está trabajando constantemente para reconstruir los tejidos orgánicos destruidos bajo el poderoso impulso del cuerpo de deseos

A pesar de todos los esfuerzos el cuerpo vital va perdiendo terreno lentamente conforme trascurre el día acumulándose los venenos en el los tejidos destruidos, los que impiden la circulación del fluido vital, y sus movimientos se hacen más y más pesados, En consecuencia el cuerpo denso muestra signos de agotamiento. Por último, el cuerpo vital se paraliza, el fluido vital cesa de circular por  los nervios en cantidad suficiente como para mantener el peso del cuerpo denso y este se torna inconsciente y por lo tanto inapropiado para ser empelado por el Espíritu, Entonces el cuerpo estar dormido.

El sueño no es un estado inactivo porque si lo fuera no se produciría la menor diferencia en la sensación que experimentamos por la mañana si no existiría el restablecimiento causado por el sueño.

El ego se retira a su morada todas las noches, tiene q abajar para poner a su cuerpo en condiciones de volverlo a utilizar. Esta es la actividad que elimina las toxinas del cuerpo, dando por resultado que por la mañana, al despertar el cuerpo se encuentre fresco y descansado.

Desgraciadamente con la vida moderna cada vez son más el número de personas que duermen menos, trayendo grandes consecuencias como estrés, ansiedad, cansancio durante día, somnolencia, poca capacidad para concentrarse, lentitud de respuesta, falta de reflejos, disminución del sistema patológico, prevalencia de Diabetes tipo II y obesidad.

Y sobre todo entorpeciendo el fabuloso trabajo que desempeña nuestro cuerpo vital.

¿Cómo podemos mejorar nuestro sueño?

Disminuyendo las distracciones modernas como la tele, internet, música, video juegos (que estimulan al sistema nervioso)

  • Realizar ejercicio
  • Tener ideas optimistas
  • Tener un entorno adecuado (estar cómodos, estar abrigados , no ingerir una alimentación muy pesada en la noche, dormir con la luz apagada ya que promueve la hormona melatonina que ayuda a el sueño),
  • Si una persona tiene problemas cardiacos, o respiratorios, recibir un tratamiento oportuno, etc.

Es por todo esto que el sueño nos llena de energía, favorece a la reparación de los tejidos, memoria, y aprendizaje y  que la luz solar afecta a múltiples procesos biológicos e influye sobre todo en los sistemas endocrinos e inmunológico y que juntos trabajan para mantener nuestro cuerpo sano.

¿Cuál es la Nota Clave de las Enseñanzas Rosacruz?

Ayuda-DesinteresadaLo esencial de las enseñanzas Rosacruces es el evangelio del servicio. En gracia a nosotros la Divinidad se manifiesta en el Universo. Las grandes Jerarquías Creadoras han sido y algunas de ellas continúan siendo “nuestros sirvientes”. Los luminosos ángeles estelares, cuyos cuerpos de fuego vemos rodar por el espacio, han trabajado con nosotros durante siglos inmemorables, y en el momento oportuno Cristo vino para traernos los impulsos espirituales necesarios en aquella época. También es significativo en extremo que en la parábola del juicio final Cristo no dijera: “Bien hecho, tú grande y erudito ‘filósofo’, que conociste la Biblia, la Cábala, el Concepto Rosacruz del Cosmos y todos los otros libros de la literatura misteriosa que revelan los trabajos intrincados de la Naturaleza”, sino que dijo: “Bien hecho, tú bueno y fiel sirviente… entra en el goce de tu Señor… Porque yo estaba hambriento y me diste de comer… Yo tuve sed y me diste de beber…”[1] Ni una sola palabra acerca del conocimiento; “el énfasis total fue para la fidelidad y para el servicio”.

Existe una profunda razón oculta para esto: “El servicio construye el cuerpo del alma”, el glorioso velo nupcial, sin el cual nadie puede entrar en el reino de los cielos, denominado en el ocultismo ‘La Nueva Galilea’, y no importa la medida en la que nosotros estemos conscientes de la marcha de los acontecimientos, en tanto cumplamos con nuestro deber.  Además, como quiera que el luminoso cuerpo del alma se desarrolla internamente y alrededor de la persona, esta luz enseñará a su poseedor los Misterios sin la necesidad de los libros, y uno que es de este modo enseñado por Dios conoce más que todo lo que pueden contener los libros del mundo. Con el transcurso del tiempo la visión interna se abrirá y el camino hacia el Templo se hará manifiesto. Si queremos enseñar a nuestros amigos, no importa cuán escépticos ellos sean, ellos nos creerán si les predicamos el Evangelio del servicio.

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Pero bien entendido, “debemos predicar con el ejemplo”, debemos convertirnos nosotros mismos en servidores de la humanidad si queremos que los hombres crean nuestras palabras. Si queremos que nos sigan, debemos ser ejemplo, o, en caso contrario, tendrán derecho a poner en duda nuestra sinceridad. Grabemos en nuestra mente aquello de que “vosotros sois una ciudad sobre una colina”, y cuando prediquemos una profesión de fe debemos concederles el derecho de que nos juzguen por nuestros frutos; así pues, “hablemos poco y sirvamos mucho”[2].

[1] https://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo+25%3A31-46&version=RVA

[2] Recolecciones de un Místico,  Capítulo XVII – El Magno Misterio de La Rosacruz

¿QUIÉNES SOMOS?

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La Fraternidad Rosacruz es una asociación de cristianos místicos. Su fundador, Carlos Luis Grasshooff (Max Heindel), estableció en Oceanside (California), en 1909, su sede central, bajo el lema: ‘UNA MENTE PURA, UN CORAZÓN NOBLE Y UN CUERPO SANO’.

El conocimiento Rosacruz no es dogmático, sus enseñanzas apelan a la lógica y a la razón. Fueron entregadas directamente a su fundador, Max Heindel, por los Hermanos Mayores Hierofantes de la Rosa Cruz, y conducen a la mente a una comprensión de intrincados misterios, explicados de forma clara y sencilla.

Su conocimiento se remonta a épocas inmemoriales, en donde la ciencia, el arte y la religión estuvieron amalgamados en un todo, para luego separarse y dar lugar al desarrollo ulterior de cada uno.

En el futuro se unirán nuevamente, consiguiendo que la ciencia sin conciencia se sensibilice y mire al hombre desde una perspectiva nueva, ejemplo de ello será el trabajo de un médico en el quirófano, en el que ya no estará frente a un cuerpo de componentes químicos solamente, sino a un ego integral; es decir, entenderá a ese cuerpo como el templo del espíritu. La religión, por su parte, unida a la ciencia, podrá expresar su divina naturaleza en forma científica, tornándose más comprensible. De esta manera, el beneficio no será solo para la mente; el alma anhelante, que ahora se encuentra esclavizada por la ciencia, podrá expresar libremente su naturaleza divina, para beneficio propio y colectivo.

El empeño de los Rosacruces cristianos para la época moderna es volver a unir ciencia, arte y religión, que ya estuvieron unidos en el pasado; de este modo, la mesa de un científico se convertirá en un verdadero altar para que la ciencia, actualmente sin conciencia, pueda investigar los misterios religiosos en forma científica; y a la vez, los misterios religiosos, expresados actualmente solo por la fe, deberán expresarse intelectualmente, no dogmáticamente. Ambas entidades mencionadas deberían expresarse como en el pasado, en forma artística.

El cristianismo Rosacruz no considera un fin el entendimiento intelectual de Dios y el Universo; al contrario,  mientras más intelecto mayor es el peligro de un uso inadecuado del mismo. El verdaderopropósito de una enseñanza científica es brindar al hombre una creencia para el inicio de una vida religiosa hacia una verdadera fraternidad.

El Misterio de la Pascua

resurrección

De acuerdo con la doctrina ortodoxa cristiana, se relata únicamente la historia de Jesús, un carácter único, el hijo de Dios en un sentido especial, una vez nació en Belén, vivió sobre la tierra el corto espacio de treinta y tres años, murió por la humanidad después de muchos sufrimientos, y está ahora permanentemente exaltado a la diestra del Padre. Desde allí, se espera que vuelva a juzgar a los vivos y a los muertos. Su nacimiento y su muerte se celebran en cierto tiempo del año, porque estos acontecimientos se supone tuvieron lugar en fechas definidas.

Al lado de estas explicaciones que satisfacen a las multitudes, que no son muy profundas en sus investigaciones relativas a la verdad, hay otra fase que está muy patente en el místico. Esta es la historia del amor divino y del perpetuo sacrificio que le llena de devoción hacia el Cristo Cósmico, quien nace periódicamente con el objeto de que nosotros podamos vivir y tener una oportunidad de evolucionar en este ambiente, porque él entiende, desde ese punto de vista, que sin tal sacrificio anual, recurrente, esta tierra y sus presentes condiciones de progreso serían una imposibilidad.

Cuando el sol entra en el signo celestial de Virgo (La Virgen), al tiempo de la Inmaculada Concepción, en septiembre, este gran impulso de vida comienza su descenso. Una ola de luz y de vida solar Crística es enfocada sobre la tierra. Gradualmente esta luz penetra más profundamente en la tierra hasta que el Sol llega al trópico o punto turnante en la noche más larga y más oscura del año, la cual llamamos Navidad, en el solsticio de invierno; entonces, reinan sobre la tierra la alegría, la buena voluntad y la paz, aunque el hombre no comprenda las razones místicas anualmente recurrentes que existen para ello.

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Cuando tiene lugar el nacimiento místico, el Cristo Cósmico se concentra completamente sobre y dentro de este planeta, causando mucho dolor y sufrimiento a tan gran Espíritu, oprimido dentro de esta pequeña tierra, siendo consciente de todo el odio y la discordia que exhalamos de día en día, a lo largo de todo el año. Es un hecho, sin controversia, que toda expresión de vida viene a través del amor y que, similarmente, la muerte viene a través del odio. Si el odio, la discordia y el egoísmo que generamos en nuestras vidas diarias fuesen dejados sin antídoto, esta tierra sería devorada por la muerte.

El nacimiento místico de un cósmico Impulso Vital, que fecunda y fertiliza la tierra, es la base de toda vida terrestre. Sin él, ninguna semilla germinaría, ninguna flor aparecería sobre la faz de la tierra, ni podrían existir el hombre ni la bestia, y la vida pronto se extinguiría; por lo tanto, hay una razón muy válida para el gozo que se siente en tiempo de Navidad. Así como el divino autor de nuestro ser, nuestro Padre Celestial, ha dado el más grande de todos los dones al hombre, el Hijo; así también, los hombres son impelidos a darse dones unos a otros.

¿De dónde viene la nota de aflicción y sufrimiento que precede a la Pascua de Resurrección?

¿Por qué no podemos regocijarnos con un gozo, sin mezcla de aflicción, al tiempo en que el Sol es liberado y retorna a su Padre?

¿Por qué esta pasión, esta corona de espinas?

¿Por qué no puede todo esto dejar de ser considerado?resurreccion de jesus

Para comprender este misterio, es necesario enfocar el asunto desde el punto de vista del Cristo, y es necesario comprender, total y completamente, que esta oleada anual de vida, que es proyectada en nuestro planeta, no es simplemente una fuerza vacía de conciencia, lleva consigo la conciencia toda del Cristo Cósmico. Es un hecho, absolutamente cierto, que sin Él nada de lo que existe hubiese sido hecho, como nos lo dice San Juan en el capítulo inicial de su Evangelio. Luego de la Inmaculada Concepción, en septiembre, este gran impulso de vida comienza su descenso sobre la tierra, y por el tiempo del solsticio de invierno es cuando tiene lugar el nacimiento místico.

¿Por qué la recurrencia anual del sufrimiento, pregunta usted?

Así como nosotros inhalamos continuamente el vitalizador oxígeno, para que pase a través de su ciclo y vitalice y energice el cuerpo entero; así como ese oxígeno muere para el mundo externo, por el momento, mientras vive en el cuerpo; así como se carga en él con las toxinas y productos de desecho, y es finalmente exhalado en forma de bióxido de carbono; así también, es necesario para el Salvador entrar anualmente en el gran cuerpo que llamamos Tierra, y tomar sobre sí todos los venenos que nosotros mismos generamos, para limpiarlo y purificarlo y darle una nueva garantía de vida antes de que, finalmente, Él resucite y ascienda hacia el Padre.

El cuerpo vital del hombre, en todo lo que vive, irradia rayos de luz a manera de cintas o banderas que flotan en el viento; estos rayos de luz provienen de la fuerza que se emplea en construir el cuerpo denso. Durante la salud, estos rayos expulsan las toxinas del cuerpo y lo mantienen limpio. Similares condiciones prevalecen en el cuerpo vital de la tierra, que es el vehículo de Cristo. Las fuerzas destructoras y venenosas, generadas por nuestras pasiones, son eliminadas por medio de las fuerzas vitales del Cristo; pero cada pensamiento o acto malo le ocasiona su propia proporción de dolor y, por consiguiente, se convierte en una parte de la Corona de Espinas. Es corona porque la cabeza siempre se ha creído que es el asiento de la conciencia.

Es necesario comprender que todo acto malo nuestro reacciona sobre el Cristo de la manera apuntada, y agrega otra espina de sufrimiento.Cruz

Esa semana no es más que la culminación o la cumbre de su sufrimiento y la salida de su prisión; de modo que, cuando el sol cruza el Ecuador, el Cristo cuelga de la cruz y exclama: ‘¡Consummatum est!’ ‘¡Todo se ha consumado!’; es decir, su trabajo para aquel año ha sido cumplido. No es un grito de agonía, sino de triunfo, una exclamación de gozo ante la hora de la liberación, que ha llegado para permitirle elevarse nuevamente en otro período, libre del vestido aherrojador de nuestro planeta.

Cuando se ha dado totalmente muere, y es de nuevo levantado para ascender a la diestra de nuestro Padre. Así es que la Navidad y la Pascua son puntos turnantes que marcan el flujo y el reflujo de la Vida Divina, anualmente prodigada, sin la cual sería imposible para nosotros vivir sobre la tierra. Si somos completamente sensitivos, podemos sentir la Navidad y la Pascua en el aire, porque una y otra están cargadas de amor, vida y gozo divino.

Si consideramos lo anterior, podemos comprender que el Espíritu de Cristo en la tierra está, como dice San Pablo, verdaderamente gimiendo como si estuviese de parto. “Romanos 8:22 Porque sabemos que todas las criaturas gimen a una, y a una están de parto hasta ahora”, aguardando el día de la liberación. Así es como el Cristo atrae todos los dardos de odio y de ira. Estos dardos simbolizan la corona de espinas.

Pascua¿Tiene alguna utilidad real el recordar cada año el sufrimiento de Cristo?

Este grandioso acontecimiento cósmico debe regocijarnos porque el término del sacrificio anual de nuestro Salvador ha llegado, y sintamos alegría, desde lo más íntimo de nuestro ser, de que Él esté cercano a su liberación, que la vida con que ha dotado ahora a nuestro planeta es suficiente para llevarnos hasta la próxima Navidad.

CÓMO DOMINAR NUESTRAS ESTRELLAS

POEMA Dr WM

Siembra un pensamiento y cosecharás un acto. Siembra un acto y cosecharás un hábito.  Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino

                                                                                                 Dr. M.

El significado de la sentencia bíblica: “En Él vivimos, nos movemos, y tenemos nuestro ser”, señala que en todas partes del universo en donde penetra la luz, allá está Dios también. Aun en los sitios que “nosotros” llamamos obscuros, porque la constitución de nuestros ojos nos priva la percepción de los objetos en ellos, otros órganos de visión de constitución diferente, pueden ver, como es el caso con los gatos y las lechuzas.

Cristo dijo: “Dejad que brille vuestra Luz”. A la visión espiritual, cada ser humano aparece como un haz de luz, de variado colorido, según el temperamento, y de mayor o menor resplandor en proporción a la pureza de carácter. La ciencia ha descubierto que toda la materia está en un estado de fluidez, que las partículas de que está compuesto nuestro cuerpo, decaen continuamente y son eliminadas del sistema para ser reemplazadas por otras que permanecen un corto espacio de tiempo hasta que también se descomponen.

Igualmente ocurre con nuestro humor o talante, nuestras emociones y deseos, cambian a cada momento, dejando su lugar las antiguas a las nuevas en interminable sucesión.

Por lo tanto, también tienen que estar compuestos de materia y sujetos a leyes iguales a las que rigen las substancias físicas visibles.

Incluso podemos, y así lo hacemos constantemente, cambiar nuestras mentes; podemos cultivarla hacia una u otra dirección, a nuestro libre albedrío, del mismo modo que podemos desarrollar los músculos de los brazos o de las piernas, o podemos dejar que se atrofien los miembros. Por cuyo motivo también la mente tiene que estar compuesta de una substancia maleable. Pero el ego, el pensador, nunca pierde la identidad del “Yo”. En los dos casos, lo mismo en la infancia que, en la vejez, este “Yo” permanece igual, indiferente a los cambios de pensamientos, sensaciones, emociones y deseos. Aunque, el cuerpo que usamos como vestido, cambie a medida que pasan los años, “nosotros” somos eternamente los mismos.

La virtud o el poder de mutación de la materia y la disipación de la forma, es la base de todo progreso espiritual, no obstante; pues si la materia fuese inmutable como el espíritu lo es, no existiría posibilidad alguna de adelanto. Hasta que no cesemos en dejarnos arrastrar por la corriente de la vida, y no gobernemos conscientemente el flujo y reflujo de la materia dentro y fuera de nuestro ser, seremos juguete de las circunstancias. Por consiguiente, cuando un rayo de Marte se proyecta en cierto ángulo sobre los átomos de nuestro cuerpo, sentimos toda la agresividad que lleva en sí. Por otra parte, un rayo de Saturno nos produce depresión de ánimo, nos llena de tinieblas y de espantosos presentimientos. Pero a medida que evolucionamos, y llegamos a la comprensión del “misterio, de la luz, del color y de la conciencia”, vamos aprendiendo, gradualmente a gobernar nuestras estrellas. Luego, por medio de la conformidad a las leyes, de la naturaleza, nos convertimos en dueños de nuestro propio destino; y es de importancia vital el que, sean cuales fueren los aspectos que rijan en cualquier época, afirmemos siempre nuestra individualidad y digamos:

“No importa cuán estrecho sea el camino

Ni con cuantos castigos esté mi vida abrumada.

“Yo” soy el dueño de mi destino;

“Yo” soy el capitán de mi alma.”

Tomado del libro de Max Heindel, “Cartas a los Estudiantes”, CARTA Nº 8, agosto de 1911

EL MISTERIO DEL GOLGOTA

 

Durante los últimos 2000 años mucho se ha escrito sobre la “sangre purificadora”. La sangre de Cristo ha sido ensalzada desde el púlpito como el remedio soberano del pecado; el único medio de salvación y redención.

Pero si las Leyes del Renacimiento y de Consecuencia obran de tal manera que los seres evolucionados recogen lo que han sembrado, y si el impulso evolutivo está constantemente elevando a la humanidad cada vez más alto hasta alcanzar por último la perfección ¿dónde está, pues, la necesidad de redención o de salvación? Y si aun la necesidad existiere, ¿cómo puede la muerte de un individuo ayudar al resto?¿No será más noble que sufra las consecuencias de sus propios actos que ocultarse tras otro? Estas son algunas de las objeciones que se hacen a la doctrina de la reparación de los pecados por la substitución y redención por la sangre de Cristo Jesús. Trataremos de contestarlas antes de demostrar la armonía lógica que existe entre la operación de la Ley de Consecuencia y la Expiación de Cristo.

En primer lugar, es absolutamente cierto que el impulso evolutivo trabaja para realizar la suprema perfección en todos; sin embargo, hay algunos que están constantemente quedándose atrás. Actualmente, estamos acabando de pasar al punto extremo de materialidad y estamos pasando a través de las dieciséis razas. Estamos recorriendo los “dieciséis senderos de destrucción“, y estamos por consiguiente, en grave peligro de rezagarnos, mucho más que en cualquier otra parte de la jornada evolutiva.

En abstracto, el tiempo no es nada. Cierto número puede quedar tan rezagado que haya que dejarlos abandonados para que prosigan su evolución en otro plan evolutivo, en el cual puedan continuar su larga jornada hacia la perfección. Sin embargo, no fue esa la evolución originalmente proyectada para ellos, y es razonable suponer que las exaltadas Inteligencias que tienen a su cargo nuestra evolución emplean todos los medios posibles para conducir a través de ella, victoriosamente, tantas entidades a su cargo como puedan.

En la evolución ordinaria, las Leyes del Renacimiento y de Consecuencia son perfectamente adecuadas para conducir a la mayor parte de la oleada de vida hasta la perfección; pero no bastan en el caso de los rezagados que han quedado atrás de las varias razas. Durante el estado de individualismo, que es el pináculo de la ilusión de la separatividad, toda humanidad necesita ayuda extra, pero los rezagados necesitan una ayuda especial.

Con objeto de darles esa ayuda especial, para redimirlos, fue la misión de Cristo. Él dijo que había venido a buscar y a salvar a los que estaban perdidos. Y abrió el camino de la Iniciación para todos los que quieran buscarlo.

Los objetadores de la doctrina de la expiación dicen: es cobarde esconderse tras de otro; cada hombre debe afrontar las consecuencias de sus propios actos.

Consideremos un castigo análogo.    Las aguas de los Grandes Lagos afluyen al río Niágara. Este enorme volumen de agua corre rápidamente hacia las cataratas durante veinte millas. El lecho del río está cubierto de rocas, y si una persona va más allá de cierto punto y no pierde su vida en los remolinos vertiginosos, la perderá indudablemente al caer a la catarata.

 

Supongamos a un hombre que lleno de piedad por las víctimas de la corriente, colocara una cuerda sobre la catarata, aunque supiera que las condiciones eran tales que si hacía eso no podría escapar con vida después. Aún así, gustosa y libremente, sacrifica su vida y coloca la cuerda, modificando el estado de cosas primitivo, de manera que las víctimas abandonadas puedan sujetarse a la cuerda y salvarse.

¿Que pensaríamos de un hombre que hubiera caído al agua debido a su falta de cuidado y que estuviera luchando furiosamente con la corriente, si exclamara?: “¡Qué!, ¿salvarme y tratar de eludir el castigo que mi falta de cuidado merece, amparándome tras la fuerza de otro, que sufrió sin culpa alguna que expiar de su parte y dio su vida para que otros pudieran salvarse? ¡No, nunca! ¡Eso no sería de ‘hombres’! ¡Afrontaré las consecuencias de mis actos!” ¿No convendríamos todos en que ese hombre estaría loco?

No todos necesitan salvación. Cristo sabía que había un gran número que no requería salvarse de esa manera, pero con tanta seguridad como que hay el noventa y nueve por ciento que se deja llevar por las Leyes de Renacimiento y Consecuencia, alcanzando la perfección en esa forma, así también hay los “pecadores” que se han sumergido tanto en la corriente de la materia que no podrían escapar de ella sin aquella cuerda. Cristo vino para salvar a esos pecadores y para traer paz y buena voluntad a todos, elevándoles al punto necesario de espiritualidad, produciendo un cambio en sus cuerpos de deseos que hará más fuertes las influencias del espíritu de vida en su corazón.

Sus hermanos menores (de Cristo), Los Espíritus Solares, los Arcángeles, habían trabajado como Espíritus de Raza en el cuerpo de deseos del hombre, pero su obra había sido efectuada desde afuera, eran simplemente una fuerza solar reflejada proveniente de la Luna, pues la luz lunar es el reflejo de la luz solar. Cristo, el Jefe de los Iniciados de los espíritus solares, entró directamente en el cuerpo denso de la Tierra llevando consigo la fuerza solar directa, lo que le permitió influir en nuestros cuerpos de deseos desde adentro.

El hombre no puede mirar al Sol mucho tiempo sin quedarse ciego, pues sus vibraciones son tan fuertes que destruyen la retina del ojo. Pero puede mirar sin temor a la Luna pues sus vibraciones son muy inferiores; sin embargo, son también luz solar, pero las vibraciones más fuertes han sido absorbidas por la Luna, la cual refleja entonces el residuo sobre nosotros

Así sucede también con los impulsos espirituales que ayudan al hombre en su evolución. La Tierra fue arrojada del Sol porque nuestra humanidad no podía soportar los tremendos impulsos físicos y espirituales del Sol. Aun después de estar a tan gran distancia de aquél, el impulso espiritual sería todavía demasiado fuerte si no se enviara primero a la Luna, para beneficio del hombre. Cierto número de Arcángeles (espíritus solares ordinarios) fueron con Jehová como ayudantes para reflejar esos impulsos del Sol sobre la humanidad de la Tierra, en forma de religiones de Jehová o de raza.

El vehículo inferior de los Arcángeles es el cuerpo de deseos. Nuestro cuerpo de deseos se obtuvo en el Período Lunar, en el que Jehová era el Iniciado más elevado. Por lo tanto Jehová puede manipular el cuerpo de deseos humanos. El vehículo inferior de Jehová es el espíritu humano y su contraparte es el cuerpo de deseos. Los Arcángeles son sus ayudantes, pues tienen el poder de administrar las fuerzas espirituales del Sol, siendo el cuerpo de deseos su vehículo inferior. Así que pueden trabajar y preparar a la humanidad para cuando llegue el tiempo en el que reciba los impulsos espirituales directamente del Sol, sin intervención de la Luna.

Cristo, el Iniciado más elevado del Período Solar, es quien tiene a su cargo la tarea de enviar ese impulso. El impulso que refleja Jehová fue emitido por Cristo, quien preparó así a la Tierra y a la humanidad para su admisión directa.

La expresión “preparó la Tierra” significa que toda la evolución de un planeta es acompañada por la evolución del planeta mismo. Si algún observador dotado de visión espiritual hubiera contemplado la evolución de la Tierra desde alguna estrella distante, hubiera notado un cambio gradual en el cuerpo de deseos de la Tierra.

Bajo la antigua dispensación, el cuerpo de deseos humanos era mejorado mediante la ley. Y este trabajo se sigue efectuando así aun en la mayoría, la que está preparándose de ese manera para la vida superior.

La vida superior (iniciación) no comienza hasta que empieza el trabajo en el cuerpo vital. El medio empleado para ponerle en actividad es el Amor, o mejor dicho, el Altruismo. Se ha abusado tanto de la primera palabra, que ésta ya no sugiere el significado requerido aquí.

Durante la antigua dispensación, el Sendero de la Iniciación no estaba abierto para todos, sino para unos pocos. Los Hierofantes de los Misterios elegían cierto número de familias, las llevaban al Templo y las ponían aparte de todas las demás. Esas familias elegidas guardaban rigurosamente ciertos ritos y ceremonias. Sus casamientos y comercio sexual eran regulados por los Hierofantes.

El resultado de esto fue la producción de una raza que tenía el grado apropiado de laxitud entre los cuerpos vital y denso; y también el poder de despertar al cuerpo de deseos de su estado de letargia durante el sueño. En esta forma se pusieron a unos pocos en condiciones para la Iniciación y se les daban oportunidades que no podían concederse a todos. Encontramos ejemplos de esto entre los Judíos, cuya tribu de Leví fue la elegida como Templarios; y también en la casta de los Brahmanes, que son la única clase sacerdotal entre los hindúes.

La misión de Cristo, además de la de salvar a los perdidos, fue la de hacer posible la Iniciación para todos; por lo tanto, Jesús no fue un levita, clase para quien era una herencia el sacerdocio.

El surgió del pueblo común, y aunque no de una clase de instructores, sus enseñanzas fueron superiores a las de Moisés.

Cristo Jesús no negó a Moisés, la ley, ni a los profetas. Por el contrario, confirmó a todos ellos, demostrando al pueblo que ésos eran sus predecesores, pues indicaban a Aquel que debía venir. Dijo al pueblo que esas cosas habían servido sus propósitos ya, y que en adelante el Amor debía suceder a la Ley.

Cristo Jesús fue matado. En relación con este hecho, llegamos a la diferencia fundamental y suprema entre Él y los instructores anteriores, en los que encarnaban los Espíritus de Raza. Todos ellos murieron y debieron renacer una y otra vez para ayudar a sus pueblos a cumplir sus destinos. El Arcángel Miguel (El Espíritu de Raza de los judíos) arrebató a Moisés, siendo este conducido al Monte Nebo, donde debía morir. Renació como Elías. Elías volvió como Juan el Bautista; Buda murió y renació como Shankaracharla: Shri Krishna dijo: “Donde quiera que decae el Dharma… y … una exaltación de Adharma, entonces Yo Mismo vengo para proteger el bien, para destruir a los que hacen mal, para salvaguardia y firme establecimiento del Dharma. Yo nazco edad tras edad”.

Cuando llegó la muerte, el rostro de Moisés brilló y el cuerpo de Buda se iluminó. Todos ellos habían llegado al estado en el que el espíritu empieza a brillar desde dentro; pero entonces murieron.

Cristo Jesús llegó a ese estado en el Monte de la Transfiguración. Es sumamente significativo el que Su obra real tuvo lugar después de ese acontecimiento. El sufrió; fue matado y resucitó.

Ser matado es muy diferente de morir. La sangre que había sido el vehículo del Espíritu de Raza debía fluir y ser purificada de toda influencia contaminadora. El amor al padre y a la madre con exclusión de todos los demás padres y madres debía abandonarse, pues de otra manera la Fraternidad Universal y el Amor altruista que todo lo abarca no podrían nunca convertirse en hechos reales.

TOMADO DEL LIBRO CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS, Max Heindel

NUESTRA DEUDA DE DESTINO

Aside

 


DESTINO

 Siembra un pensamiento y cosecharás un acto.   

Siembra un acto y cosecharás hábito

Siembra un hábito y cosecharás carácter

Siembra un carácter y cosecharás destino

Dr. W.M.

PREGUNTA Nro. 23 

¿Si en la actualidad una persona tiene una vida llena de penalidades y se esfuerza lo mejor que puede para cumplir sus deberes, la siguiente encarnación será vivida bajo más fáciles y tolerables circunstancias: o si es una alma avanzada debe sufrir estas fricciones a efecto de que aprenda a auxiliar y curar a la humanidad?

Respuesta: Durante la primera parte de su evolución la humanidad cometió los más atroces crímenes porque actuaba totalmente por egoísmo sin importarle los sentimientos de los demás.

En esas vidas primitivas éramos astutos, crueles, y rara vez hacíamos algo bueno. En verdad, está registrado que en ese tiempo la humanidad pasaba el total intervalo entre la muerte y el nacimiento en las regiones del purgatorio, expiando los crímenes que había cometido en su vida física, y no había vida celeste de la cual hablar. Esa fue la condición que consigna la Biblia, como “perdida en transgresiones y pecados”, que hizo necesario que el Cristo viniera a la tierra y tratase de elevar las vibraciones para que el altruismo pudiera, gradualmente, conquistar al egoísmo y darnos una vida celestial en la cual el ascenso y progreso en nuestra carrera evolucionaría fuera basado.

Ahora, es evidente que durante el período de degradación y pecado, contrajimos deudas y obligaciones muy grandes, los unos para con otros las cuales hoy debemos liquidar por medio del amor, la bondad y el servicio.   Cada uno de nosotros tiene esta carga del pasado, y ella es lo que constituye el llamado Espectro del Umbral.

El destino (también llamado fátum, hado o sino)

El destino (también llamado fátum, hado o sino)

Se dice, y es verdad, que “aunque los molinos de Dios muelen muy despacio, lo hacen sumamente fino”, y cada trasgresión de la ley amerita una justa recompensa. Por lo tanto la deuda del pasado tiene que pagarse, y en el intervalo entre dos vidas terrestres se nos muestran los cuadros de esa parte de ella que entonces ha de liquidarse por el proceso ordinario de la evolución. Entonces se nos permite escoger nuestro futuro, como queramos, de entre las oportunidades que se nos presentan. En consecuencia, si el Ego es, como usted dice, bastante evolucionado, escogerá una vida lo más difícil posible de manera que pueda más rápidamente disolver el peso de la deuda que ha acumulado en el pasado; pues mientras más pronto sea liquidada, más presto el Espíritu estará listo para cumplir su elevada misión. Por el contrario, se dice que “El Señor atempera el viento para la oveja trasquilada. A las almas débiles que no son capaces de aguantar penalidades, se les da vidas que consideramos fáciles en donde puedan pagar sus deudas con moneda pequeña, un poco en cada ocasión, pero correspondientemente, tomará más tiempo su liberación. Así, existe una buena razón del por qué Job es llamado amigo y favorito de Dios, y de por qué se dice que “Dios castiga a quien mas ama”. Dándonos todo lo que podemos aguantar en concordancia con nuestro requerimiento y con nuestro consentimiento, las grandes Jerarquías que tienen a su cargo la evolución, realmente nos están favoreciendo. Esta es la razón de que el Cristo haya llamado bienaventurados a aquellos que son perseguidos por su causa, es decir, como El lo recalcaba, cuando era hecho falsamente.

La luz del ocultismo en el problema del sufrimiento, es uno de los más poderosos rayos de esperanza para aquel que es bendecido con este conocimiento. Debería darnos a todos prestancia cordial para soportar cualquier aflicción. Todo lo que nos llega, lo merecemos, y si solamente fuésemos cuidadosos para aprender la lección, y rendir el servicio y la ayuda que se nos requiere en cada caso particular, entonces podremos estar seguros de que estamos no sólo liquidando deudas del pasado, sino también acumulando para nosotros tesoros en el cielo que se nos conviertan en poder anímico utilizable para mantenernos en el camino de la rectitud en vidas futuras.

PREGUNTA Nro. 26

DESTINO MADURO

Se enseña que cada acto malo de la vida es expurgado en el estado purgatorial después de la muerte. También se afirma que la muerte no liquida una ofensa, así como tampoco el mudarse a otra ciudad cancela una deuda contraída, que el destino maduro tiene su raíz en una vida anterior y que no podemos escapar de esta deuda del pasado. ¿Cómo pueden conciliarse estas dos afirmaciones? Seguramente que no tenemos que sufrir dos veces por la misma cosa.

Respuesta: Usted tiene razón. Dios no necesita que paguemos dos veces si por medio del arrepentimiento y la reforma se hace innecesario el sufrimiento. Pero el problema de liquidar una cadena de causas en una vida es mucho más complicado que pagar un billete por mercadería recibida. Hay muchos aspectos para cada uno de los casos. Tomemos como ilustración un borracho que hace de sí mismo una bestia y al mismo tiempo maltrata a sus niños, los priva de las necesidades de la vida y de la educación que debieran tener, que golpea a su mujer, poniendo ante los niños un ejemplo que pueden seguir, y en general rebajando su moral normal.

Las Parcas Hilando el Destino de la Reina María de Medici

Las Parcas Hilando el Destino de la Reina María de Medici

La misma regla es buena para todos los otros casos, y como las condiciones extremas constituyen las mejores ilustraciones, podemos tomar ejemplo en la relación entre un asesino y su víctima. Después de la muerte sufrió en el Purgatorio y allí fue lavada la culpa. Pero ha sido establecido un lazo, entre estos dos Egos, y en una vida futura se encontrarán otra vez para que el homicida tenga la oportunidad de servir a su víctima de antaño y puedan reconciliarse como amigos. El sentimiento de amistad debe llegar a ser universal, puesto que es el principio básico en el reino de Dios.

Para resumir, podemos decir que todas nuestras deudas son pagadas en el Purgatorio, en lo que respecta a la omisión del error; pero nuestras deudas de amor, amistad y servicio esperan su liquidación en vidas futuras.

PREGUNTA Nro. 36

Desde que el sufrimiento es el resultado de nuestras propias acciones, ¿no creéis erróneo el tomar medicinas para quitarse un dolor, o cuando uno está enfermo o agonizante?

Respuesta: Esa pregunta revela una actitud mental deplorable en extremo; es lo mismo que preguntar si uno haría bien en tratar de salvarse cuando se ha caído al agua, ya que la caída es el efecto de una causa puesta en movimiento por uno mismo. Ciertamente, es nuestro deber tomar las medicinas que nos dé una persona calificada o que tratemos de curar las enfermedades que sufrimos lo mejor que nos sea posible. Estaremos completamente equivocados si dejamos que nuestro instrumento físico se deteriore por falta de los cuidados necesarios. Es el instrumento más estimable de los que poseemos, y salvo que lo empleemos con circunspección y tengamos cuidado de él, seremos responsables ante la ley de causa y efecto por ese descuido. Una pregunta como la que nos ocupa revela además una idea errónea sobre la ley de causa y efecto. Nuestro deber es tratar de elevarnos sobre todas las condiciones, en vez de permitir que las  circunstancias dirijan nuestras vidas. Hay un pequeño pero hermoso poema que enuncia claramente esta idea: 

Si tratamos de poner el timón de nuestra barca en la posición debida, siempre podremos modificar y hasta cambiar completamente las condiciones, y hacer de nuestra vida lo que queramos, en vez de esperar tontamente que pasen las nubes, nubes que hemos creado nosotros mismos. El mismo hecho de que hayamos sido nosotros los que las hicieron debe ser una buena razón para animarnos a deshacerlas o a hacer que se marchen cuanto antes.

Un barco va hacia el este y el otro hacia el oesteDESTINO

Soplando para ambos los mismos vientos;

Es el gobernalle del marino y no el viento

El que determina el camino que se debe seguir.

Los vientos del mar son como los planes del destino

Mientras viajamos a través de la vida.

Son los actos del alma los que determinan el rumbo

Y no la calma o la tempestad”,

Ella Wheeler Wilcox

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ALMAS GEMELAS, LA PAREJA IDEAL

Existen siete puertas por las cuales ingresan los espíritus virginales, similares a las puertas o gates que hay  en los aeropuertos.  Todos los espíritus virginales que ingresan por  la misma puerta vienen a constituir ALMAS GEMELAS; en el camino de retorno hacia la divinidad regresan por la misma puerta  el mismo grupo enriquecido por las experiencias de las encarnaciones.  Estas puertas se llaman rayos  que corresponden a los siete planetas esotéricos: SOL, LUNA, VENUS, MARTE, JUPITER, SATURNO y NEPTUNO;  cada uno de ellos se subdivide a si mismo en siete SUBRAYOS de los mismos planetas.  Se conoce a que rayo pertenece el alma (espíritu) solo al final de la última iniciación; el subrayo  al que pertenece se conoce en el Tercer Grado de la Iniciación Rosacruz. Dr. M.

Existen siete puertas por las cuales ingresan los espíritus virginales, similares a las puertas o gates que hay en los aeropuertos. Todos los espíritus virginales que ingresan por la misma puerta vienen a constituir ALMAS GEMELAS; en el camino de retorno hacia la divinidad regresan por la misma puerta el mismo grupo enriquecido por las experiencias de las encarnaciones. Estas puertas se llaman rayos que corresponden a los siete planetas esotéricos: SOL, LUNA, VENUS, MARTE, JUPITER, SATURNO y NEPTUNO; cada uno de ellos se subdivide a si mismo en siete SUBRAYOS de los mismos planetas. Se conoce a que rayo pertenece el alma (espíritu) solo al final de la última iniciación; el subrayo al que pertenece se conoce en el Tercer Grado de la Iniciación Rosacruz.    Dr. M.

ALMAS GEMELAS

PREGUNTA Nº 22

  ¿Tiene toda alma una compañera que le pertenece por toda la eternidad? Y en caso afirmativo, ¿no sería mejor permanecer célibe un millar de años que casarse con el alma que no corresponde?

Respuesta: Así como la luz se refracta en los siete colores del espectro cuando pasa a través de nuestra atmósfera, así también los espíritus diferenciados en Dios se refractan en siete grandes rayos. Cada clase está bajo la dirección y dominio directo de uno de los Siete Espíritus ante el Trono, que son los genios planetarios, los Ángeles Astrales. Todos los espíritus virginales en sus sucesivas encarnaciones se mezclan continuamente para que puedan obtener las más variadas experiencias; sin embargo, los que han emanado del mismo Ángel Estelar son siempre hermanos o almas gemelas, y cuando buscan la vida superior deben entrar en el sendero de la iniciación por medio de una logia compuesta de miembros del mismo rayo del que vinieron originalmente, y de allí vuelven a su fuente original. Por lo tanto, todas las escuelas de ocultismo son divisibles en siete, una para cada clase de espíritus. Esa es la razón del por qué Jesús decía a sus discípulos “vuestro padre y el mío”.  Nadie podía ponerse en estrecho contacto con él más que sus discípulos, los que pertenecían a su mismo rayo.

  Como todos los demás misterios, esta hermosa doctrina ha sido degradada convirtiéndola en esa idea física y material que encierra la concepción popular de las almas gemelas o afinidades; que la una es macho y la otra hembra y que a veces una de ellas es el esposo o la mujer de otro. En tales casos dicha doctrina se expone como excusa del adulterio o del rapto. Esa es una perversión abominable. Cada espíritu es completo en si mismo, toma un cuerpo masculino o femenino diferentes veces con objeto de aprender las lecciones de la vida, y únicamente durante el actual estado de su desarrollo existe el sexo absolutamente. El Ego fue antes que el sexo, y persistirá después de que la fase de esa manifestación haya pasado.

LA PAREJA IDEAL

 PREGUNTA Nro. 5

 REUNIÓN EN EL CIELO DE LOS AMANTES

¿Si existe una fuerte atracción entre dos personas, que no puede llegar a una consumación legal en el matrimonio debido a lazos previo, y una de ellas fallece con ese anhelo en la mente, podrán reunirse en el cielo, y podrán encontrarse y ser consortes en una vida terrena futura?si uno de ellos permanece en el cuerpo por un número de años después de que el otro ha fallecido, el que se encuentra en el Mundo Celeste puede con su pensamiento de amor crear una imagen del otro e infundirle vida

Respuesta: Sí, con toda probabilidad, la atracción mutua que sienten y que ahora no puede encontrar expresión, en muchos casos los reunirá aun antes de la vida siguiente; pues aunque no existe el matrimonio en el Cielo, aquellos que se aman y son en un sentido cada uno necesario para la felicidad del otro, son unidos con un lazo de estrecha amistad durante su permanencia en el Primer Cielo si fallecen al mismo tiempo, o con corto intervalo. Pero si uno de ellos permanece en el cuerpo por un número de años después de que el otro ha fallecido, el que se encuentra en el Mundo Celeste puede con su pensamiento de amor crear una imagen del otro e infundirle vida; pues debemos recordar que el Mundo del Deseo está de tal modo constituido que nos es posible dar forma corporal a cualquier cosa en que pensemos. De este modo, aunque esta imagen sólo podrá ser animada por su pensamiento y los pensamientos de la otra persona que todavía vive en la región física, comprende todas las condiciones que son necesarias para llenar la copa de la felicidad de este habitante del Mundo Celeste.

Similarmente, cuando la segunda persona fallece, si la primera ha avanzado hasta el Segundo Cielo, su así llamado cascarón (el cuerpo de deseos que se desintegra y en el que ha vivido) responderá al propósito y parecerá perfectamente real al segundo amante hasta que su vida en esta región termine. Entonces, cuando ambos pasan al Segundo y Tercer Cielos, cae sobre ellos el olvido del pasado, y pueden partir por una o más vidas sin reunirse. Pero alguna vez, en alguna parte, se encontrarán de nuevo, y la fuerza dinámica que ya generaron en el pasado por su mutuo afecto invariablemente los acercará de modo que su amor pueda alcanzar su legítima consumación.

Esto se aplica no solamente a los amantes en el sentido de la palabra generalmente aceptada sino que también el amor existente entre hermanos y hermanas, padres e hijos, o amigos sin relación sanguínea alguna, también tendrá su manifestación de igual manera. Nuestra vida en el Primer Cielo es siempre bendecida y llenada con la presencia de aquellos a quienes amamos. Si no se encuentran en el Mundo del Espíritu y por consiguiente no realmente presentes, estarán sus imágenes; y no debe pensarse que éstas sean pura ilusión, pues están animadas por el amor y la amistad enviados por los ausentes hacia la persona de cuya vida celeste son una parte.

Gifs Animados Mariposas 33

EL SACRIFICIO ANUAL DE CRISTO

¿Se ha encontrado alguna vez el lector al lado del lecho de un amigo o pariente que se encontrase moribundo y pasando al más allá?

Pittoni, Giambattista (Italian, 1687-1767)4A muchos de nosotros nos ha tocado ser partícipes de estas escenas, porque ¿cuál es la casa en la que no ha entrado la muerte? Tampoco es desconocida la fase siguiente de la agonía hacia la cual quiero llamar particularmente la atención. La persona que está para morir, muy a menudo cae en un estupor; entonces despierta y ve, no solamente este mundo, sino el mundo en el cual está para entrar; y es muy significativo que entonces el moribundo vea seres que fueron sus amigos o parientes durante la primera parte de su vida –hijos, esposa quizá y algunos otros queridos para él– que están alrededor de su lecho en espera que cruce la frontera. La madre estrechará amorosamente entre sus brazos al hijo que murió mucho antes y le dirá palabras que parecerán incoherentes a los que la escuchen y estén todavía en cuerpo físico, pero que son perfectamente justificadas para ella y de igual modo reconocerá a uno y a otro de los que pasaron antes al más allá. Todos estos seres queridos están reunidos al lado dé su cama esperando a que se reúna con ellos, impulsados por el mismo sentimiento que se apodera de los vivos aquí cuando un niño está para nacer en nuestro mundo, haciéndoles sentirse gozosos a su arribo debido a que sienten instintivamente que el que se acerca es un buen amigo que viene a ellos.

 Así, también, las personas que han pasado antes al más allá se reúnen cuando un amigo está para cruzar la línea fronteriza y para unirse con ellos en la otra parte del velo. De este modo vemos que el nacimiento en un mundo es la muerte desde el punto de vista del otro; el niño que viene a nosotros ha muerto para el mundo espiritual y la persona que muere y desaparece de nuestro lado para penetrar en el más allá, nace en un nuevo mundo y se reúne con los amigos de allí.

“Como arriba, así es abajo”; la ley de analogía, que es la misma para el microcosmos que para el Macrocosmos, nos dice que lo que pasa a los seres humanos, bajo unas condiciones dadas, debe aplicarse también a lo suprahumano bajo circunstancias análogas.   Ahora nos estamos acercando al solsticio de invierno; los días más oscuros del año; la época en que la luz del Sol está casi deslumbrada; cuando nuestro hemisferio septentrional está frío y triste. Pero en la noche más larga y más oscura, el Sol vira en su sendero hacia arriba; la luz de Cristo ha nacido otra vez para la Tierra y ante su brillo el mundo se regocija. Por los términos de nuestra analogía, sin embargo, cuando el Cristo nace en la Tierra muere para los Cielos. Al igual que el espíritu libre está en el momento de nacer final y firmemente incrustado en el velo de la carne que lo aprisiona durante toda la vida, así también el Espíritu de Cristo está aprisionado y encadenado cada vez que el nace en la Tierra. Este gran sacrificio anual empieza cuando las campanas de Navidad están sonando; cuando nuestros cánticos gozosos de oración y agradecimiento ascienden al cielo. Cristo queda aprisionado en el sentido más literal de la palabra desde Navidad a Semana Santa.

Los hombres pueden burlarse de la idea de que hay un influjo de vida y luz espiritual en esta época del año; sin embargo, el hecho existe y es verdad tanto si lo creemos como si no. Todos y cada uno en el mundo, en esta época, nos sentimos más ligeros; sentimos como si un peso se hubiera arrojado de nuestros hombros. El espíritu de “paz sobre la Tierra y buena voluntad entre los hombres” prevalece; el espíritu de que nosotros debemos dar algo se expresa también en los regalos de Navidad. Este espíritu no debe ser negado, pues es patente para cualquiera que sea un poco observador, y esto es en sí un reflejo de la gran oleada divina de dádiva. Dios ama de tal modo al mundo que le dio Su Hijo Unigénito. Navidad es la época de las dádivas, aunque no se consuma hasta Pascua de Resurrección; éste es el cruce, el punto de vuelta, el lugar donde nosotros sentimos que algo ha sucedido que nos asegura la prosperidad y la continuación del mundo.

¡Cuán diferente es el sentimiento de Navidad de aquel que se manifiesta por la Semana Santa! En esta última época hay un deseo, una exuberancia de energía que se expresa en amor sexual, con un deseo de la perpetuación de la especie como nota característica, y, por lo tanto, vemos cuán diferente es esta sensación del otro amor que se expresa en el espíritu de dádiva que notamos por Navidad, en preferencia al espíritu de recibir.

Y ahora observemos las iglesias y veremos que nunca las velas arden en ellas tan brillantemente como en los días más cortos y más oscuros del año. Tampoco nunca las campanas suenan tan alegres y con un ton tan festivo como cuando están cantando su mensaje al mundo que espera al que le dicen: “¡Cristo ha nacido!”

“Dios es Luz” dijo el apóstol inspirado, y no hay otra descripción capaz de encerrar de un modo tan completo la naturaleza de Dios como estas tres cortas palabras.

La invisible luz que está encerrada en la llama que arde en el altar, es una representación adecuada de Dios, el Padre. En las campanas tenemos un símbolo magnífico del Cristo, la Palabra, porque sus lenguas de metal proclaman el mensaje del Evangelio de paz y buena voluntad, así como el incienso nos brinda un fervor mayor espiritual representando la fuerza del Espíritu Santo. La Trinidad es, pues, simbólicamente, parte de la celebración que hace de Navidad la época espiritual más gozosa del año, desde el punto de vista de la raza humana que está ahora incorporada y actuando en el mundo físico.

Pero no debe olvidarse, como hemos dicho en el primer párrafo de este capítulo, que el nacimiento de Cristo sobre la Tierra representa la muerte de Él para la gloria del cielo; que en el momento en que nosotros nos regocijamos de su venida anual, queda vestido otra vez con el pesado manto físico que nosotros hemos cristalizado a nuestro alrededor y que es nuestro punto de morada: la Tierra. En este pesado cuerpo queda entonces incrustado y aguarda ansiosamente por el día de la final liberación. El lector sabe, por supuesto, que hay días y noches para los espíritus más grandes, así como los hay para los seres humanos; que al igual que nosotros vivimos en nuestro cuerpo durante las horas del día, trabajando y liquidando el destino que hemos creado por nosotros mismos en el mundo físico y que al llegar a la noche quedamos en libertad en el mundo superior para restaurar nuestros desgastes, así también tiene su flujo y reflujo el Espíritu de Cristo. Mora dentro de nuestra Tierra una parte del año y al acabar ésta, asciende a los mundos superiores; así, pues, Navidad es para Cristo el comienzo de un día de vida física; el principio de un período de restricción. Entonces, ¿Cuál debe ser la aspiración del devoto y del místico iluminado que concibe la grandeza de sus sacrificios, la grandeza de la dádiva de Dios, que desciende sobre la humanidad en esta época del año, que comprende este gran sacrificio de Cristo por nuestra gracia dándose a sí mismo, sujetándose a una muerte virtual para que nosotros podamos vivir este prodigioso amor que cae sobre nuestra Tierra en esta época, repetimos, ¿cuál debe ser su aspiración? ¿Cuál si no, imitar, aunque nada más sea en una medida ínfima, los trabajos maravillosos de Dios? El aspirante a una vida espiritual debe anhelar hacerse más sirviente de la Cruz que antes, debe seguir más cercanamente a Cristo en todas sus cosas haciendo el sacrificio de sí mismo por sus semejantes, procurando elevar a la humanidad dentro de su inmediata esfera de acción para apresurar y llegar el día de la liberación por el cual el Espíritu de Cristo está aguardando, gimiendo y afanándose. Con esta liberación significamos la liberación permanente, el día y la vuelta de Cristo.

Para concebir esta aspiración en su totalidad, procuremos durante el año venidero seguir sus enseñanzas con una fe y confianza más completas. Si hasta este momento hemos dudado de nuestra capacidad para trabajar por Cristo, hagamos que esta duda desaparezca recordando lo que Él nos dijo: “Trabajos mayores que éstos que yo hago, haréis vosotros también”. ¿Cómo Aquel que era la personificación de la verdad pudiera haber dicho estas cosas si no hubiera sido posible el que se realizasen? Todas estas cosas son posibles para aquellos que aman a Dios. Si nosotros deseamos trabajar realmente en nuestro limitado radio de acción sin que aspiremos a hacer cosas extraordinarias y llamativas hasta que hayamos hecho las que se pongan al alcance de nuestra mano, entonces nos veremos dotados de un maravilloso crecimiento del alma, por el cual podamos alcanzar el hacer obras de más consideración, de modo que las personas que nos rodean vean algo lo cual no son capaces de definir, pero, sin embargo, sea patente para ellos –esto será la luz de Navidad–; verán en nosotros la luz de Cristo recién nacido, brillando dentro de nuestra esfera de acción.

Esto puede ser hecho; depende únicamente de nosotros mismos el que confiemos en las palabras de Cristo para que comprendamos este mandamiento:

“Sed, pues, vosotros tan perfectos, como vuestro Padre en los Cielos es perfecto”.

La perfección puede parecernos que está muy lejos de nosotros; puede que nosotros supongamos muy certeramente que nuestros ideales son muy elevados para vivirlos en toda su integridad; de todos modos esforzándonos para vivirlos diariamente, a cada hora, lo alcanzaremos al final, haciendo cada día un pequeño progreso, y comportándonos de este modo, haremos que nuestra luz brille de cierta manera de modo que los hombres vean en nosotros como una luz, un faro, un fanal, en las tinieblas del mundo. Que Dios nos ayude, durante el año venidero para alcanzar una mayor medida de la semejanza de Cristo, que la que hemos alcanzado hasta aquí. Que podamos vivir tales vidas, que cuando otro año se aproxime y veamos brillar nuevamente las luces de Navidad y oigamos las campanas que nos llaman a la misa de gallo de aquella Santa Noche, la Nochebuena, que sintamos entonces que aquel año no ha sido vivido en vano por nosotros.

Cada vez que nos damos a nosotros mismos haciendo algo en beneficio de los demás, añadimos algo al lustre de nuestros cuerpos de alma, los cuales están construidos de éter. Éste es el éter de Cristo que flota ahora en nuestra esfera, y no olvidemos que si deseamos trabajar por su liberación, debemos desarrollar nuestro cuerpo del alma, hasta el punto en que puedan sostener en vilo la Tierra un número suficientemente grande de personas, y de este modo podamos echar su peso sobre nosotros y ahorrarle a Cristo el dolor de pasar existencias físicas.

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Que la mística música de los cánticos de Navidad despierten las fibras más tiernas de su corazón y la noche culminante de alegría sea exaltada en el ser de nuestro lector durante el año venidero. Este es el deseo en este día de Navidad.